¿Quién debe realmente decidir si se presenta o no un candidato a debate?

Insistió en que las campañas son una "simulación" por la que paga el "cliente", es decir, el ciudadano. "Allá arriba simulan que hay proyectos diferentes, simulan que hay competencia, simulan que hay inteligencia y conocimiento; simulan que habrá cambios; simulan que harán otra cosa además de simular".
Sostuvo que la televisión mexicana "retribuye las jugosas ganancias que ningún programa le da, y celebra el histrionismo de la clase política". El ridículo de arriba, enfatizó, "se viste de gala y en la pasarela desfilan Carlos Salinas de Gortari, Roberto Madrazo, (Vicente) Fox, alguien del PAN -debe tener un nombre, pero a nadie parece importarle-, los grandes dineros con apellidos de páginas de sociales y Bolsa de Valores al alza".
En seguida criticó a los intelectuales progresistas. "La vista de la ahora fatigada intelectualidad progresista edita y borra imagen y otro nombre: Andrés Manuel López Obrador. Seguramente el dar cuenta crítica de su presencia en el más perfecto retrato de la clase política mexicana 'moderna' sería hacerle el juego a la derecha".
En esta parte del discurso de cuatro hojas que llevaba escrito, Marcos agregó a mano el siguiente párrafo: "Y cuando se hace el recuento del salinismo incrustado en el PRI y el PAN, se omite señalar a sus delegados en el PRD. ¿Por qué? ¿Callando su existencia y protagonismo dejan de estar y hacer en el partido que enarbola como única diferencia su antisalinismo, puesto que no hay diferencia en programas y principios?"

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